
No es mia la frase. Pero me impacté al escucharla. Debo aclarar sin embargo que al citarla no es mi intención reflexionar sobre si existe el destino o no. Aunque el tema capta mi atención como le dejé entrever en el posteo "El Arte de Decidir".
Hoy escribo sobre situaciones que creemos evadir pero que tarde o temprano debemos afrontar porque significan lecciones de Vida.
El Arte de decidir: http://anaizquevedo.blogspot.com/2007/11/el-arte-de-decidir.html
Y hablo tanto de situaciones felices como de cambio y transformación. ¿No les ha pasado que queriendo evitar algo, tomamos un supuesto atajo que finalmente nos confronta con aquello que queríamos evadir?
Seguro que si. Y ello por lo menos a mi me acerca a la hipótesis de que nuestra pasantía aqui es un constante aprendizaje, un ejercicio de autovaloración, reflexión y crecimiento que comienza con nosotros y se refleja en la relación con los demás, espejos y maestros de lo que vemos y lo que no queremos ver en nosotros mismos.
leer artículo: clicar título
Anais Quevedo (Pensatía en el planeta tierra)

Gracias a la amable invitación de la Fundación Carolina y de la Fundación Euroamérica he podido participar en la III Conferencia España-Iberoamérica de Responsabilidad Social de las Empresas, que ha tenido lugar en Ciudad de Mexico. Los paneles, por lo general, han sido de un altísimo nivel, y estoy convencido de que la conferencia ha dejado un excelente sabor de boca en todos los asistentes. El objetivo de la misma era debatir los impactos que la crisis está teniendo sobre las prácticas responsables, las medidas que se pueden poner en práctica para paliar los efectos negativos de la crisis y plantear estrategias para usar las prácticas responsables como una de las herramientas para combatir los efectos de la crisis y contribuir a la recuperación. Esto supuesto, se dedicó un tiempo específico para el análisis de las políticas públicas que se requerirían y sobre el papel de los medios de comunicación.
Mientras los debates se iban produciendo, le daba vueltas a algo que hace tiempo que me ronda por la cabeza. No se trata de seguir perdiendo el tiempo con el estéril debate de el nombre de la cosa (que siempre me ha interesado muy poco) sino de dar carta de naturaleza a un planteamiento que cada vez me parece más necesario: la necesidad de construir… la RSC!
Quienes me conocen o han leído alguno de mis papeles probablemente se sorprenderán, porque quizás recordarán que desde la noche de los tiempos del tema que nos ocupa siempre he defendido a capa y espada la denominación RSE (de empresa) frente a la RSC (de corporativa). Con mi recuperación de la RSC no pretendo retractarme, sino plantear una nueva cuestión: es necesario que todos aprendamos a enfocar cada vez más los problemas en clave de RSC… de Responsabilidad Social Compartida. No se trata en absoluto de una nueva controversia semántica, sino de comprender mejor algo que es eminentemente práctico. La responsabilidad social compartida, pues, no sustituye a la RSE, sino que la sitúa en un marco más amplio, y que puede contribuir a contextualizarla mejor y a dotarla de mayor sentido. Exploremos algunos de sus posibles rasgos.
Leer más: clicar titular

Por Roque Morán Latorre. La búsqueda incesante del ser humano por el éxito es análoga al esfuerzo por lograr su felicidad, éste puede ser un concepto inequívoco, como éxito y felicidad podrían ser términos homónimos; mas, para cada ser humano, esas metas pueden ser distintas. ¿Qué significa entonces “éxito empresarial”? “No puede haber empresas exitosas en sociedades fracasadas” es una célebre máxima que nos invita a reflexionar, a observar con gran expectativa, si el uso de la libertad de las personas, del empresariado pequeño, del mediano y del grande, de la ciudadanía común y, sobre todo, de las y los líderes, está en clara coherencia con el ejercicio de su responsabilidad personal. La llamada responsabilidad social no es más que la realización tangible del uso de la libertad, pero con responsabilidad, que surge del ser humano privilegiado con valores trascendentes.
Si alguien logró hacer una profunda y clara analogía entre libertad y responsabilidad, fue el austríaco Viktor Emil Frankl (1905-1997), médico neurólogo, siquiatra, sobrevivió al holocausto judío; creó la Logoterapia, denominada la tercera escuela vienesa de psicología; escribió más de 30 obras, traducidas a cantidad de idiomas, diseminó cursos, conferencias y cátedra por todo el mundo y se hizo merecedor a 29 doctorados Honoris Causa por prestigiosas universidades. Su pensamiento trascendió las tendencias de sus antecesores Freud y Adler, al convertirse involuntariamente -él mismo- en un conejillo de indias de su Logoterapia y comprobar, por experiencia propia, que resultó totalmente atinada. Su vida -si es que la podemos llamar así- en los desalmados campos de concentración de Auschwitz y Dachau fue su auténtico y dramático laboratorio, nada igual, para dar forma y madurar su creación intelectual que le guió, entre muchos aspectos, hacia una certera comprensión del significado del dolor y del sufrimiento de los seres humanos y a poder explicarnos que, si bien es cierto que nuestra psicología se manifiesta por las propias vivencias pasadas, nuestro verdadero motor de vida, nuestras motivaciones, nuestra visión de futuro, nuestros objetivos del presente y del mañana, son factores determinantes en nuestra conducta personal, en el auténtico sentido de nuestra propia existencia, en nuestra razón para vivir.
Leer en blog responsable: clicar titular

October 23, 2009 11:39 AM Intermón, desde el sureste asiático
Janna Hamilton, desde Apia (Samoa)
La primera vez que pisé Apia, la ciudad estaba en plena ebullición, como de costumbre, y hubiera sido difícil imaginarla con el grado de devastación en el que me la he encontrado ahora, apenas 48 horas después del tsunami.
La carretera que lleva al sur de la ciudad es una procesión de automóviles y pick ups cargados con bolsas de ropa, pan y agua embotellada. Los familiares y amigos de los afectados, o aquellos que sólo quieren ayudar, han viajado en masa hacia la costa sur, donde pueblos enteros han sido arrasados.
Oxfam Internacional trabaja codo con codo con la organización local Mujeres para el Desarrollo de Negocios (WIBDI, por sus siglas en inglés). Viajamos hacia el sur con algunos de sus miembros para hacer una evaluación inicial de las necesidades urgentes, identificar a las personas más vulnerables y determinar cómo llevar hasta allí nuestra ayuda humanitaria de la manera más eficaz. Evidentemente, el suministro de agua potable y las labores de saneamiento son cruciales. Sobre todo en los días siguientes a cualquier desastre de estas características.
En este sentido, la misma mañana en que se produjo el tsunami, en WIBDI empezaron a suministrar agua potable, zapatos, ropa, esterillas, sacos de dormir y latas de conservas de pescado a las familias que perdieron sus hogares. Por su parte, Oxfam Internacional envió fondos para reponer materiales de socorro. Además, la coordinación de la distribución de esta ayuda está siendo gestionada por la Oficina Nacional de Gestión de Desastres de Apia.
Artículo completo: Clicar titular

Los ingresos
hospitalarios son un mal trago para todos, pero más aún para los menores. Para alegrarles, Payasos Sin Fronteras y Correos celebraron ayer una gala en el Hospital Virgen del Camino.
Una sonrisa puede curar. O, al menos, conseguir que los problemas se disipen durante el tiempo que duran las carcajadas. A los niños y niñas del Hospital Virgen del Camino les sirvió ayer para despreocuparse de análisis y vendas y disfrutar de una tarde de fiesta. El programa Correos reparte sonrisas en colaboración con Payasos Sin Fronteras organizó una gala a la que asistieron algo más de 30 niños del centro hospitalario. La cita comenzó a las 17.30 horas, cuando los pequeños comenzaron a bajar de planta para juntarse en el salón de actos, decorado con globos para la ocasión. A algunos la visita de los payasos les pilló mientras aguardaban su turno en una larguísima cola de urgencias, y con la excusa de la fiesta dejaron durante un rato los bancos de la sala de espera para colocarse un collar amarillo al cuello y participar en la gala.
"Los mayores hablan con un lenguaje rarísimo en los hospitales y nos asustamos". Así se presentó Carmen Rubio, coordinadora del programa de Correos desde Payasos Sin Fronteras, ante los menores que permanecían expectantes. "Por eso es muy importante que de vez en cuando nos olvidemos de los problemas que tenemos cuando entramos en el hospital", añadió.
leer notícia: clicar titular

El Desapego
Una de las lecciones más profundas en esta pasantía para mí ha sido el desapego:
Dejar libre lo que creemos por instante nos pertenece. Sólo imaginen que puede sentir una madre o un padre cuando sabe que su hijo debe dejar casa para seguir su camino.
Si, a eso me refiero. A una rara mezcla de nostalgia, alegría y hasta algo de soledad.
Vivimos apegados a las cosas a los sentimientos, al pasado y hasta a un futuro que imaginamos y descuidamos lo más hermoso: El ahora. El Presente. Ahora mismo podemos cambiar la actitud y decidir ser felices, decidir apreciarnos más para apreciar lo que nos rodea.
Porque el apego nos hace creer que ser los dueños de algo o alguien nos hace amarlos más. Llegar a un estado de conciencia que nos permita ver que el Amor que nace desde dentro y que se prolonga en lo que hacemos, en nuestro trabajo, en nuestros actos, nos acerca más a nuestra razón de estar aquí. Como lo escribí al iniciar este blog, nuestro paso aquí es una estadía de aprendizaje, con sus cosas hermosas, sus días grises y momentos extraños. Un panorama donde en muchas ocasiones las respuestas son muy diferentes a lo que esperamos es sin duda un agente de cambio interno. Pero somos humanos y ante respuestas que no nos esperamos o no son como queremos, la rabia puede surgir haciéndonos actuar violentamente y eso incluye la acumulación de pensamientos alejados de nuestro ser. Una mezcla de humildad, asertividad, respeto es necesaria para afrontar la gama de mundos interiores que hay en las personas que nos toca conocer en esta pasantía.
Artículo completo: Clicar titular
Escrito por Anaiz Quevedo (Pasantía en el planeta Tierra)