divendres 27 de març de 2009

Greenpeace pide a los dirigentes del mundo que muestren su capacidad para salvar el clima


Los últimos datos científicos muestran la necesidad urgente de desarrollar medidas que eviten consecuencias peligrosas.
Casi 500 personas han celebrado hoy el Día de Acción Global frente al cambio climático dando un abrazo simbólico al Ministerio de Medio Ambiente. El lema 'Frente al cambio climático, ¡gobiernos actuad ya!' ha sido la reinvindicación de las 40 organizaciones que habían convocado esta cadena humana en torno al edificio del antiguo Ministerio de Agricultura.
Este fin de semana se celebra en Bonn (Alemania) la primera reunión internacional del año sobre cambio climático (1), ante la que Greenpeace recuerda la necesidad de que los países desarrollados alcancen reducciones rápidas y contundentes de sus emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los peores efectos del cambio climático.
En la próxima reunión del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que tendrá lugar en diciembre en Copenhague, se espera que se alcance un acuerdo internacional para salvar el clima. Dicho acuerdo debe incluir un objetivo global de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para los países desarrollados que, a la luz de los últimos avances científicos, debe ser mucho más ambicioso.
En este sentido, Greenpeace ha tenido que reformular el objetivo que planteaba hasta ahora a los países desarrollados, una reducción del 30% de sus emisiones para 2020, así como el objetivo general del 50% de reducción de las emisiones globales para 2050, porque ambos son insuficientes.

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El día que nos echaron de Sudán


El día que nos echaron de Sudán
lunes, 23 de marzo de 2009 13:46 Desde Sudán

Lo único que sentía en el avión, de camino hacia el extranjero, era culpa. Sabía que no teníamos otra elección que estábamos siendo obligados a salir de Sudán, pero no podía dejar de pensar en la gente que dejaba atrás: mis amigos y colegas sudaneses, los niños sonrientes que gritaban OK cada vez que veían a un extranjero, pero sobre todo a la gente que vive en los campos de refugiados y desplazados, que ya han sufrido tanto y que ahora van a sufrir todavía más. No podía dejar de pensar en las mujeres, que lo compartían todo, sin importar lo poco que poseyeran, siempre tan ocupadas pero siempre sonrientes.
Hace unos pocos meses, el gobierno cerró los centros de apoyo a las mujeres víctimas de abuso sexual. Pero las mujeres no desistieron. La semana pasada hicieron planes para celebrar el Día Internacional de la Mujer en el campamento, y yo les prometí que estaría ahí para ayudarlas. Pero no pude ni despedirme de ellas

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dimarts 17 de març de 2009

La RSE y M. L. King: ilusión, gestión, sueño


Hace tiempo que una idea me da vueltas por la cabeza: deberíamos ser capaces de contestar, en serio y a fondo, una pregunta que a veces me hago. ¿Por qué M. L. King dijo "tengo un sueño" y no dijo "tengo un plan estratégico a cinco años"?
Esta pregunta se reactivó una vez más mientras escuchaba la excelente intervención de Josu Jon Imaz en el marco de la Cátedra LiderazgoS y Gobernanza Democrática. La conferencia tenía por título Liderazgo político y liderazgo empresarial. En un momento determinado, Imaz insistió con gran énfasis en que la gente no necesita solo gestión. Necesita también un sueño.
Como la conferencia es accesible, aprovecho el comentario de Imaz para volver a mi pregunta inicial. Y me arriesgo a afirmar que la RSE en los últimos años ha consistido en ilusión, gestión y sueño. Por este orden. Dejo de lado todo lo que la RSE ha tenido de reactivo, coyuntural, acomodaticio u oportunismo. Estas orientaciones solo me interesan analíticamente y descriptivamente, pero en absoluto por si mismas.
Ilusión. Creo que la RSE ha tenido y tiene en sus inicios un fuerte componente de ilusión. Los críticos y escépticos dirán que ilusión, sí, pero en el sentido de engaño, de fantasía que distorsiona la realidad. Pues no. Ilusión en el sentido de querer hacer las cosas mejor. En el sentido de querer avanzar hacia la excelencia. En el sentido de llevar a cabo iniciativas positivas, valiosas y viables. En el sentido de que es posible innovar, no ir por los caminos de siempre y ser eficiente y rentable. En el sentido de que no hay un único modelo de empresa y, más aún, en el sentido de que no hay una única manera de entender el éxito empresarial.
Pero también –y cada vez más- gestión. La RSE no consiste en que la empresa, además de su actividad empresarial, haga un poquito de ONG; ni consiste en que ocupe parte del terreno que es responsabilidad de los poderes públicos (aunque hay gente que desearía que hiciera ambas cosas). Alimentar la confusión, y esperar que la empresa se parezca a una ONG o a una administración pública no tan solo no es RSE: es, lisa y llanamente, una irresponsabilidad. La RSE consiste en que la empresa sea plenamente empresa… pero sabiendo que tipo de empresa quiere ser, y sabiendo que está librando una batalla (ideológica y pragmática a la vez) en pro de una cierta idea de empresa. Por eso la pregunta por la responsabilidad es tan concreta, porque su punto de partida es: ¿con quien me relaciono día a día y cuales son los valores y criterios que guían esta relación? La RSE se verifica en la gestión y, por consiguiente, hablar de RSE es necesariamente hablar también del negocio, de indicadores, de resultados, de estrategia y de estilos de liderazgo.
Ahora bien, creo que cada vez más la RSE se referirá también a tener un sueño. Cierto: la RSE ha de ser gestión y se verifica en la gestión. Y, si en algo debe innovar (y está innovando) el desarrollo de la RSE es en la creación de modelos e instrumentos de gestión. Pero la RSE no puede enclaustrarse en el placer profesional de la gestión, porque no es un reto solo para especialistas. Esta es una de las grandes paradojas de la RSE: sin especialistas no avanza, pero tampoco avanza si se reduce a una cuestión de especialistas. Más allá de las ilusiones y de la gestión, la RSE se alimenta de sueños: podemos aspirar a más y podemos ser mejores. La RSE solo es posible si moviliza las energías empresariales, si es una manera de canalizar la respuesta a la pregunta: ¿para qué tipo de empresa y para qué tipo de sociedad vale la pena trabajar?
Lo dicho: ¿por qué M. L. King dijo tengo un sueño, y no dijo tengo un plan estratégico a cinco años?

(Persona, Empresa y Sociedad - el blog de Josep M. Lozano)

diumenge 15 de març de 2009

El precio del amor


Amar en Senegal no es tarea fácil. Aquí, como en cualquier lugar del mundo, la mayoría de jóvenes han sufrido en su propia piel algún desengaño amoroso. La diferencia radica en que el detonante principal del fracaso en este país subsahariano suele estar relacionado con la escasez de dinero y no con la caducidad del enamoramiento. Un asunto, el monetario, que, a mi entender, poco tiene que ver con cuestiones del corazón.
Albertine es una chica de 28 años de Oussuye, un pueblo de la región de la Casamance. Trabaja como profesora en una escuela de alfabetización. Aunque goza de una figura esbelta, que muchas envidiarían, ella está empeñada en que jamás encontrará un marido con semejante cuerpo. De forma infructuosa, se infla a ingerir cuánto su estómago le permite todas las noches con la esperanza de ganar unos kilos y conseguir unos michelines.

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dissabte 7 de març de 2009

La suerte está echada para Sudán


La suerte está echada para Sudán: cara y cruz de una decisión histórica
Pues al final, tal como se esperaba, la decisión de los jueces sobre las pruebas presentadas contra el presidente Omar Al-Bashir ha sido en su mayor parte condenatoria. Se han desestimado los cargos de genocidio, pero se han aceptado tanto los cargos de crímenes de guerra (ataques intencionados contra civiles y pillaje) como los de crímenes contra la humanidad (asesinato, exterminio, traslado forzoso, tortura y violación)

Esta decisión es inusitada por su audacia (el presidente está en ejercicio) y también tiene dimensiones de diferente signo muy variadas y diversas que conviene considerar. Yo diría que es una decisión agridulce, precisamente por estas diversas dimensiones y por las diferentes consecuencias que va a acarrear para un país lejos de una estabilidad política básica.

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