
Entrar en la Franja de Gaza ya hace años que se ha convertido en una lotería caprichosa, cuyo bombo mueve la Administración israelí de turno de forma aleatoria, o al menos esta es la sensación que tenemos nosotros observando los hechos. Este verano, una vez mas, se llevan a cabo los juegos de verano en Gaza y UNRWA (la agencia de la ONU para los refugiados palestinos) solicita la realización de actividades dirigidas a distraer a los niños y niñas de este territorio. Este verano es más especial que otros debido a la terrible tragedia que vivió la población palestina durante el invierno de 2008-2009 cuando fue atacada por el Ejército israelí de forma salvaje. Nuestra ayuda, a veces cuestionada por algunos seres gélidos, que todo lo miden materialmente, tenía este año más lógica que nunca. Niños y niñas esperaban con impaciencia la aparición de los payasos y payasas en Gaza; un momento de alegría para diluir la acumulación de amargura y terror.
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Carles Requena
(es el coordinador de proyectos de Payasos Sin Fronteras. Desde esta entidad trabaja para expandir la risa por el mundo y acercarla a la gente que más la necesita)


