Persona, Empresa y Sociedad
El blog de Josep M. Lozano
El título del artículo no es una afirmación pretenciosa sobre cualquiera de nosotros dos. Bastantes lectores habrán reconocido un popular eslogan publicitario. Pero, más allá de su contexto comercial, es el retrato y el resumen de toda una época. Hemos estado unos cuantos años viviendo en la apoteosis obscena del yo no soy tonto. Desde quien compraba un piso sobre plano con la alegría de constatar que, antes de que estuviera acabado, ya valía más; pasando por quien sugería hacer la hipoteca por una cantidad superior a lo que sería razonable y acabando por el Master del Universo (Tom Wolfe dixit) que se creía más listo que nadie haciendo lo que antes se denominaba engañar y estafar, y ahora se denominan productos financieros sofisticados. Claro está que las consecuencias y los perjuicios de lo que han hecho los últimos no son comparables con los de los anteriores. Pero ahora no nos interesa este hecho, sino el grito de guerra cultural y vital subyacente que los animaba en todos: ¡yo no soy tonto! (o, cuando menos, soy más listo y espabilado que los demás, y voy siempre un paso por delante). Y no era sólo una dinámica individual, sino algo perfectamente incrustado en la sociedad y en las organizaciones. Guardamos como una pequeña joya que condensa lo que se vivió de manera generalizada la noticia de que una entidad financiera había despedido a unos directivos por haber asumido unos niveles de riesgo que habían puesto en peligro el futuro de la entidad... y en la misma nota de prensa la propia entidad reconocía que los mencionados directivos no habían obtenido un provecho personal, sino que lo hacían para poder alcanzar los objetivos fijados por la misma entidad. O sea, añadimos, que -por defecto o por exceso- les habrían despedido, igualmente ¿no? Dejamos los adjetivos calificativos que corresponden a criterio del lector ...
Ya que las drogas (y... Leer más » clicar titular)
divendres 30 de juliol de 2010
Yo no soy tonto
dilluns 19 de juliol de 2010
Los ladrones de la RSE
por jordi jaumà bru.
Usted conoce a más de uno y sabe que los hay de varios tipos, desde el mas zafio y vulgar hasta el más fino y reconocido.
Sin embargo, tristemente, todos tienen algo en común. Se aprovechan de la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE) en su propio beneficio, sin vergüenza ninguna, como hace tiempo se aprovecharon del Gobierno Corporativo, la Calidad, o cualquier otro tema en el que pudieran "rascar" de las empresas.
Los ladrones de la RSE suelen exigir responsabilidad a los demás mientras se sirven de sus entidades para chantajear, trepar y hacer chanchullos en su propio beneficio.
Los ladrones de la RSE son elegantes, algunos llevan traje a rayas, de marca, como Al Capone o lucen sus insostenibles lujos... mientras se les llena la boca de sostenibilidad.
Los ladrones de la RSE no trabajan, plagian o especulan y se aprovechan de la buena fe de los demás. Mientras, son manifiestamente irresponsables en la gestión de sus instituciones y empresas.
Los ladrones de la RSE se vanaglorian de ser responsables. No lo son ni ante sus empleados, proveedores, clientes..., ni por supuesto ante la Ley. Es más, si pueden, se sirven de sus tinglados para presionar a los demás en su propio beneficio.
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divendres 16 de juliol de 2010
El liderazgo posible
Hay distintos tipos de liderazgos y ustedes que me leen seguro conocen este tema. Puesto que o lo viven en carne propia o seguro lo han leído, liderazgos negativos, liderazgos constructivos, liderazgos positivos.
En los últimos 30 años, en este planeta en el que nos tocó vivir hemos visto gran gama de liderazgos y por ello hemos tenido distintos tipos de experiencias. Unas muy enriquecedoras que nos han hecho crecer como humanidad (por ejemplo la reconciliación en Sudáfrica, el gran arcoiris impulsado por Nelson Mandela) y otras que prefiero no nombrar porque han traido muertes, hambre y división, no importan las razones, por sus frutos los conoceréis.
(Pasantía en el planeta Tierra)
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divendres 9 de juliol de 2010
Ley de Economía Sostenible y RSE
Hace más de veinte años, el Informe Brundtland, aclaró, desde la perspectiva de la prosperidad humana, lo que podríamos entender por sostenibilidad/sustentabilidad. »
MANIFIESTO POR LA RESPONSABILIDAD SOCIAL
DE LAS EMPRESAS
Procedemos de ámbitos profesionales muy distintos y compartimos una visión común sobre la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE). Nuestras posiciones políticas e ideológicas son diferentes y sin embargo coincidimos en la importancia de la RSE para conformar un mundo más justo, socialmente más cohesionado, ecológicamente más sostenible. Coincidimos también en que las empresas socialmente responsables son por ello más productivas, incrementan su valor y se hacen así más capaces de competir en el mercado global.
Nada personal ni material nos convoca, sólo nuestro interés intelectual y nuestras preocupaciones comunes sobre esta cuestión capital para nuestro país y nuestras empresas. Nos anima nuestra coincidencia en iniciativas y propuestas dirigidas al fomento de una cultura empresarial renovada y comprometida con su entorno social y medioambiental. Desde ámbitos muy diversos, la política, la universidad, la comunicación, la empresa, trabajamos y desarrollamos habitualmente aspectos y espacios de la RSE, y aunque no siempre somos coincidentes, estamos convencidos de que nuestro país, debe hacer un esfuerzo notable para que sus empresas, instituciones y organizaciones corporativas desarrollen una cultura de Responsabilidad Social creciente que les permita no ser sólo más competitivas e incrementar su reputación corporativa, sino también servir de referentes e impulsores del desarrollo de la RSE y la sostenibilidad en nuestro país y en todos aquellos en los que operan.
Por ello queremos afirmar que:
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divendres 2 de juliol de 2010
Marketing irresponsable con la política de precio
Por F. Xavier Agulló. A menudo vinculamos la responsabilidad social a cuestiones vinculadas con el producto o la forma de fabricarlo. Pero en las cuatro pes del mercadeo también está el precio (además de producto, promoción, distribución), que requiere también de un uso responsable como variable de trabajo.
La rueda consumista nos envuelve de ofertas como el Plan Estrena de Movistar con su reclamo "Cambia de móvil cada 12 meses" u ofertas 3x2 de todo tipo en Carrefour, Walmart, etc. El impacto de dichas ofertas sobre el hiperconsumo y la generación de residuos es muy importante. Y en especial en el mundo de lo electrónico es habitual el gusto de la gente por estrenar. Por lo tanto ahí se unen intereses de negocio con los de quienes consumen.
Pero al evaluar la RSC de una organización también es necesario hacerlo de sus políticas de precio, aunque GRI por ejemplo no nos lo pida explícitamente si no es a través del proceso de materialidad. Podría ser pues material para una organización el informar sobre el tiempo promedio de cambio de celulares, material informático o vehículos.
Pero es especialmente relevante en la responsabilidad social individual, la que aplica la responsabilidad de cada quien. Lo nuevo no siempre es responsable. Un móvil más nuevo no aporta ninguna ventaja a la sostenibilidad, en cambio sí podría un vehículo que contaminara menos. Todo es cuestión del punto de equilibrio.
Por lo tanto las políticas de precio deben tener en cuenta también la sostenibilidad. Debemos pues considerar:
1.¿Genera la oferta o promoción un sobre-consumo innecesario?
2.¿Incluye el precio el coste real en sostenibilidad y evita externalidades negativas?
3.¿Es objetivamente útil para quienes consumen o sólo responde a criterios de negocio?
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